| Correo de Náufragos |
Haikús de Agus Morales Puga
Amor indio
Ayerte vieron en la orilla del mar con los brazos abiertos.Mañanallévame contigo.Haikú californiano
Le contaba mi historia de amor infeliz.Y no parábamos de reír.Yo recordando;ella imaginando.Haikú alemán
Enmimismadamente, te miro.Entimismadamente, me miro.El reverberar abisal.Haikú uruguayo
Pará.La realidades lo que sí.Haikú brasileño
Por primera vez,desde aquel terrible día,hicimos el amory no escapé de mí mismo.Si hubieras prestado atención,si hubieras puesto tus oídos más cerca,habrías escuchadoeste perfecto, egoísta y solitariolatido de tierra.Haikú noruego
Espejo de flores:multiplícate.
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para deleitarse más con su escritura: Agus Morales
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FELIZ 2012
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Ibáñez Ibáñez, D. - A la intemperie. En Homenaje.
Parece que está dormido.
En la ventana un gato se despereza al sol y un lirio se marchita
Sembró un limonero y se secó
los manzanos, el peral y el sauce llorón tuvieron más suerte
han sobrevivido mejor que el noble abeto que alguien mutiló por sorpresa
el tiempo se muda en pasado sobre el ciruelo viejo
el tejado de la casa resiste la nieve del invierno
los muros de la casa son firmes y las ventanas se llenan de melancolía invernal
brotan los tallos verdes
nada detiene el curso de la naturaleza
los pinos, los millares de pinos que cubren Arañas y el Montecillo
se hacen historia entre las sombras que forman cansinas nubes negras
Una brisa recorre las calles del pueblo cansado
El aire golpea la puerta
nadie abre
A veces parece que va a suceder una profecía
luego una tormenta rompe furiosa
luego vuelve la calma
luego nada
lejos, un perro ladra y un buitre otea una oveja perdida
dando largas vueltas sin prisa
Detrás de una tapia un adolescente muerde la flor de otros labios
a tientas pretende encender la yesca de los pedernales
a tientas quiere, y no puede. A la intemperie repite y lo intenta
tantas veces que al fin...
Y volvemos a él, el que mira para la casa de sus padres,
humea la chimenea,
y se ve saliendo de madrugada al monte a por el ganado
y mira alrededor, y allí están los amigos de la infancia
corriendo por la cuesta, allá los amigos en la romería,
ahí el primer beso robado,
*la memoria salva lo que puede*
Truena, siente un escalofrío, luego llueve,
no siente las gotas, no siente nada,
nada duele sin memoria
A la intemperie, el frío es esa larga ausencia
Volver a casa, ese largo recorrido
que desconoce.
*(L.F.Houlin)-mas, si dios quiere, esta noche brindaremos por otro año nuevo-0 comments
Micah P Hinson - Beneath the Rose
You said that you cannot be found
Under arms of broken skull I will lay down
I will lay down
I can't be found
Beneath the rose, beneath the rose
Alone
Save to say that I'll never be found
Broken bones, all them loose
You will be crowned, you will be crowned
Queen of all
You have found
You have found
Alone
You said that you cannot be found
Under arms of broken skull I will lay down
I will lay down
I can't be found
Beneath the rose, beneath the rose
Alone
BAJO LA ROSA (Micah P. Hinson)
Dijiste que no podrías ser encontrada
Bajo brazos de calaveras rotas me tenderé
Me tenderé
No podré ser encontrado
Bajo la rosa, bajo la rosa
Solo
A salvo para decir que nunca seré encontrado
Huesos rotos, todos ellos esparcidos
Serás coronada, serás coronada
Reina de todo
Lo has encontrado
Lo has encontrado
Sola
Dijiste que no podrías ser encontrada
Bajo brazos de calaveras rotas me tenderé
Me tenderé
No podré ser encontrado
Bajo la rosa0 comments
Miguel Ibánez - Continuidad de los pájaros
Un hombre encontró un pájaro muerto en su balcón.
Lo recogió en una pala con cuidado de no tocarlo y lo metió en una bolsa de basura. Después lo tiró al contenedor.
Después volvió a su casa y se sentó junto al teléfono a esperar la llamada de una mujer. No estaba seguro de si ella iba a llamar o no, pero deseaba que ella llamara, de eso sí estaba seguro.
No hubo ninguna llamada.
Cuando llegó la noche, el hombre seguía sentado junto al teléfono. Se repetía a sí mismo: qué más da, qué más da, la vida sigue, la vida sigue.
Y era como si un pájaro muerto se empeñara en seguir piando.0 comments
Damián Ibáñez - La Noche no es Virtual
Hoy regreso al inicio de todo,
desde la distancia del naufragio,
para pisar sobre los pasos perdidos,
en la larga noche virtual,
en tiempo de derribos,
un tiempo de olvidos.
Adorable desconocida,
callo tu nombre
con el propósito de lograr olvidarlo algún día,
oigo tu respiración en la noche,
y quiero creer que el gesto de noescribir
tu nombre me salvará de los insomnios
abarrotados de risas
y hoteles con bañeras nunca compartidas,
que me salvará
de aquellos paseos cogidos de la mano
y de los cafés compartidos sin prisa
en tantos bares desterrados al olvido,
antes de estas lágrimas de hoy mismo,
y, sin embargo, no olvido que estoy esperando,
a la salida del alba,
esta noche de recuerdos,
un milagro:
que me abraces y besarte
fuera del tiempo letal que nos amordaza,
para caminar de nuevo por la rambla sin prisas,
porque la memoria hoy llama a la magia de aquel otro paseo
por la orilla del río en Salamanca, supongo,
bajo el ala de aquel abanico de sol y lluvia que fue arco iris
y relámpago.
Debo creer que todo fue una confusión de hemisferios
y que Montevideo, Salamanca, Arriondas u Oviedo
sobrevivirán –a pesar de tu oculto nombre– en la memoria
como ciudades en las que alguna vez nos amamos
con la rabia de sabernos frágiles y efímeros,
y si fue en Salamanca o en Llanes, no recuerdo,
que caminamos
hasta un restaurante pequeño y te hablé
–a ti y no a otra–
de mis cosas sin importancia
y te reíste de un par de ocurrencias,
difusas con el paso del tiempo.
Quiero pensar, adorable desconocida, que un día desembarcarás
desde cualquier ciudad virtual con la misma mirada
y la sonrisa que tanto amé,
para bañarnos desnudos bajo una luna de cristal
en la noche cautiva,
y sé que, aunque quisiera,
no podré dejar de pensar otra vez en tu pelo recogido detrás de la nuca,
en tus pasos sigilosos acercándose en la penumbra,
como en el ayer, cuando tu cuerpo manso quiso entregarse
como si fuera la primera noche de todas
y lloraste un orgasmo lento, triste y dulce,
mientras contemplaba absorto tu boca abierta
como si te faltara el aire,
mientras en tu garganta se alzaba un estruendo de pájaros.
Debo admitir que, después de tus ojos,
lo que más amo de ti es tu nombre, desconocida,
para atravesar el espejo del olvido de tantos lugares comunes
compartidos: cuántas calles, ciudades, hoteles, bares, poemas,
puertos, aeropuertos, risas y noches discursivas sin luna
que me persiguen hasta los rincones más oscuros
e insisten en devolverme su letal veneno cotidiano.
Debes saber con certeza
que es a ti –aquella mujer sin miedo
que voló tan lejos de su casa–
a quien le escribo estas palabras
y no importa ya que esa otra
desconocida, más fría o más desmemoriada,
esté a estas horas, frente al mar, en la noche virtual
o bajo la inveterada lluvia de otoño, leyendo estas palabras
como si otro las hubiera escrito
y como si no hubiera sido ella quien me abrazó aquella noche
de viento, frío y tormenta frente al mar antiguo,
cuando la besé en la boca sorprendida
y enmudecieron las olas.
Reconozco que es un juego absurdo
soñar esta noche perdida
que nos bañamos desnudos
en este Océano virtual
para rescatar lo mejor de nosotros mismos
y luego querer olvidar tu nombre, desconocida,
–¿es posible olvidar?–
para enterrar esa palabra en el fondo de la memoria,
en el desván de las palabras perdidas,
y con las palabras tus ojos tristes
y la conmoción de tus labios aún húmedos,
porque sé que una de estas noches llegarás inoportuna a mi insomnio
y abrirás de nuevo el tormento que nunca cicatriza
Aún tenemos pendiente una herida de plenilunio...
Debo esperar tu voz entrecortada y aguardar el instante preciso
en que tu mano trace el gesto del adiós,
para no morir al verte partir como te vi aquella noche en que zarpaste con tu lluvia
desde el silencio de la pantalla en blanco
de la computadora,
para no verte padecer otras tantas lluvias definitivas,
porque esperé durante meses el retorno
y aquella ausencia fue un martirio abierto en mi carne.
Quisiera equivocarme y creer que atracarás en mi insomnio perenne,
desconocida, como en un puerto,
tu lamento tristísimo
y soñar un ultimo reencuentro
en ese territorio fuera de los mapas,
olvidado en los rumbos imposibles de trazar
con el compás en las cartas virtuales,
para alcanzar las rutas envenenadas
donde la callada sombra del olvido
duerme su agonía de interminables noches náufragas
Quiero pensar que tras la noche pronto encontraré
en este sortilegio dulce y extraño,
al reverso del día, tu nombre, desconocida,
con miel de esperanzas nuevas en los ojos,
temblando tras la pantalla de esta computadora
como si fueras otra y entonces volverás a cantar, a amar y llorar,
mientras te secas las lágrimas más amargas del beso en la agonía
que llena de sangre las bocas que furtiva saboreaste
en tu partida con el pañuelo del adiós, al amanecer,
recordando aquel otro sábado lejano
de Oviedo en el anden de la estación de las despedidas
y soñando con volvernos a ver
cuando escribíamos, sin saberlo, una pagina sin retorno.
Debo admitir, desconocida, que siempre seremos
ya dos sombras los que se bañarán en las aguas de esta lluvia que no cesa
pero que ni el tiempo, ni la distancia y ni siquiera tu nombre,
podrán hacerme olvidar este dolor tan poco virtual
de saberte ausente, imposible y aun necesaria. Siempre.
(IV version) 26/09/040 comments
Vestía de negro - Kenzo Lewis
Vestía de negro
decían que era grande
parió un ratón.0 comments
Llega - Kenzo
llega un momento
que el hombre habla solo
es entonces cuando se da cuenta que está
y es un viejo
0 comments
Por las raices - Torso Ka
Por las raices
el dolor se incrusta en la sangre antigua
se enquista
abre grietas imperceptibles
que la muerte cierra.0 comments
La espera. KenzoClaro
Me he comprado una motosierra
la afilo todas las noches, la cabruño,
la engraso.
Espero el día que llegue
que lo tire abajo
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Versos mutilados
A mi pueblo ha llegado un tren,
al abeto del jardín le han cortado las ramas
Mi jardín ya no tiene abetos, sino árboles mutilados.
En mi pueblo no hay estación de ferrocarril0 comments
Abelardo Linares - Desencuentro
Te esperé a la puerta de tantos minutos,
te esperé tantas horas en la casa de los días,
tantos meses te esperé a la orilla de los años,
mientras rompían cansadas olas grises bajo un blanco cielo
de calendario,
que quizás he perdido la memoria
y sobrepasado el tiempo, ciclista que en el esfuerzo
deja atrás el pelotón y en su soledad inesperada
sólo encuentra un inútil desconcierto.
¿Pues quién me dice que en realidad tú no llegaste
en un tiempo que yo mismo he olvidado
y que a la orilla del futuro,
a la puerta de casa del instante,
tú que fuiste mi amor, aguardas aún mi paso
como sólo se aguarda a que pase el enemigo?0 comments
Fernando Pessoa - Tengo tanto sentimiento
Tengo tanto sentimiento
que es frecuente persuadirme
de que soy sentimental,
mas reconozco, al medirme,
que todo esto es pensamiento
que yo no sentí al final.
Tenemos, quienes vivimos,
una vida que es vivida
y otra vida que es pensada,
y la única en que existimos
es la que está dividida
entre la cierta y la errada.
Mas a cuál de verdadera
o errada el nombre conviene
nadie lo sabrá explicar;
y vivimos de manera
que la vida que uno tiene
es la que él se ha de pensar.0 comments
Autobiografía de Luis Rosales
“Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.”0 comments